
Hoy en día se impone el silencio, el no expresar nada, la neutralidad, la corrección, pero no el exceso, ni la intención de comunicar algo. Es un debate interesante. A veces la neutralidad sirve para amortiguar en el tiempo los diferentes estados de ánimo o las diferentes circunstacias de una casa. Pero también es bonito dejar constancia de una forma de pensar de un momento o de una idea o fantasía que nos ronda, aunque pasados unos años lo recordemos con nostalgia o no nos sintamos identificados.
En este caso unos colores estimulantes a la vez que una pieza con mucha personalidad, y decoración con corazones, treboles y rombos, combinación que a cada uno seguro que le provoca una idea diferente con sus correspondientes connotaciones subjetivas.
Es importante saber combinar estas piezas e incluirlas en un ambiente bien preparado para que no sean excesivas y que el conjunto siga teniendo equilibrio y ser lo más atemporal posible
